martes, 25 de marzo de 2014

-LOS SINDICALISTAS QUE PAGABAN

Como contraste de ese sindicalismo que cobra y vive del cuento y las subvenciones, traemos a colación a Francisco Gómez del Castillo, un sindicalista que por dar acabó asesinado por la policía granadina de la II República. Nació en Santander en 1894 y fue secretario general de la UGT de Granada en 1935. 

Fue periodista y presidente de la Sociedad de Oficios Varios. Viajó desde Santander a Granada en tercera clase, con su mujer y sus 5 hijos únicamente porque el sindicato le había pedido que coordinara la organización de la Huelga General del 34 en Granada; sin ningún tipo de privilegios.

Delatado por los anarquistas de la CNT fue encarcelado y allí además de ser maltratado contrajo numerosas enfermedades pulmonares; la policía le soltó poco antes de morir para no manchar sus celdas con su muerte. En la cárcel organizó con sus hijos la solidaridad con las familias de los compañeros presos, a través del ‘socorro rojo’ que consistía en una contribución voluntaria de los sindicalistas. 

Nunca fue amigo de subvenciones, ni de componendas. Plantó cara a los señoritos y no era nada blando con los obreros y campesinos que se resignaban a no exigir el salario justo para el pan de sus propios hijos. 

Así eran los sindicalistas que pagaban por serlo en lugar de vivir de la organización. Cultivaban la militancia como el mayor tesoro del propio sindicato. Cualquier parecido con la realidad del sindicalismo de vividores del 2014 es pura coincidencia. Apuesto que no conocen a Francisco Gómez del Castillo y las raíces militantes del sindicalismo.

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