El 25 de Noviembre se conmemoraba el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Entre los innumerables actos que tuvieron lugar para denunciar esa lacra, faltó tristemente la mención a dos tipos de agresiones sufridas por muchísimas mujeres sólo por su condición de ser mujer.
El aborto que ha supuesto la eliminación de 2.000 millones de seres humanos en los últimos veinte años, se ha ensañado especialmente contra las niñas. En Vietnam la dictadura comunista obliga a los funcionarios a no tener más de dos hijos. Los niños son más “valorados” que las niñas y por ello la proporción es de 112 varones por cada 100 niñas. En China la proporción en algunas zonas es de 130 niños por cada 100 niñas. El método más utilizado para llegar a esta situación son el infanticidio y sobre todo el aborto femenino.
Otra práctica que padecen las mujeres sobremanera, son las esterilizaciones forzosas y masivas que siguen teniendo lugar hoy en nuestro mundo. Sólo en Perú mediante los programas de “planificación familiar” llevados a cabo por los diferentes gobiernos con apoyos de países enriquecidos, más de 300.000 mujeres (especialmente las indígenas) han sido esterilizadas. En Brasil la cifra de mujeres esterilizadas asciende al 40% de la población; en Salvador, Indonesia, India o Bangla Desh se llegó a vincular la entrega de alimentos tras una hambruna, a condición de ser esterilizadas. Un 80% de las mujeres de esas zonas fueron condenadas a la infecundidad de por vida.
